martes, 1 de julio de 2008

El cura Castro de Domínico

Monseñor Ramón Carmelo Castro-
Su paso y su obra en Villa Domínico
En el año 1950, llegó a la localidad de Villa Dominico, para hacerse cargo de la Parroquia San José, el Presbítero Ramón C. Castro, oriundo de General Pico, Provincia de La Pampa, donde nació el 25 de febrero de 1920. Fue el quinto hijo de Antonio Castro y Josefina Domínguez, un matrimonio español que vino a probar suerte en estas tierras en el año 1906 radicándose en la Capital Federal, donde nacieron tres de sus hijos, regresando luego a España, donde nació un cuarto hijo, volviendo al país en l918, mas precisamente a la localidad de General Pico donde nació Ramón Carmelo, para quedarse definitivamente en el país. En l927 la familia se radica, en forma definitiva, en Avellaneda. Cuando contaba tan solo con once años de edad, fallece su padre y el siente el llamado del Señor, y se encauza hacia la vocación Sacerdotal, ingresando al Seminario de Villa Devoto, para cursar los estudios correspondientes. Ejerció su Ministerio como Vicario Cooperador en las Parroquias San José y San Ponciano de la Arquidiócesis de La Plata ( 1943 – 1944 ) en tanto entre 1944 y 1947 se registra su paso por la Localidad de Lobos, en la Provincia de Buenos Aires, y por la Catedral dé San Martín entre l947 y l950. En abril de l950 es designado Cura Párroco de la Iglesia San José de Villa Dominico. Tratando de pintar su retrato, digamos que era alto, fornido, de mirada penetrante y gestos austeros, su voz grave retumbaba en la vieja capilla, en cada una de sus homilías. En lo temporal era algunas veces vehemente y otras polémico, pero siempre dispuesto a dar su ayuda y colaboración a todo aquel que lo necesitare. Asistió espiritualmente con sacrificio y devoción a toda la comunidad en una magnifica labor pastoral. Solía arremangar su sotana y participar en los “picados” que organizaban en el patio de la Iglesia, por entonces de tierra, los chicos que asistían a la catequesis. Fue maestro en la fé de muchos niños, hoy adultos, que recibieron de sus manos por primera vez a Jesús Sacramentado. Durante su ministerio pastoral se fundaron las Capillas de Villa Ite y Dominico Este, a las que puso bajo la advocación de Nuestra Señora de Fátima, impresionado, quizás, por el milagro de las apariciones de Maria Santísima, en ese Villorrio Portugués, y el mensaje dejado al mundo. Crea además consultorios médicos en Villa Corina para la atención de los más necesitados en esa humilde zona. Asistía a estas capillas a pié, para celebrar la misa dominical, rechazando la compra de un jeep, vehículo de moda en esa época, que para facilitar sus desplazamientos, ofrecieron concretar algunas instituciones de Dominico. El cuerpo de Bomberos Voluntarios lo designó su Capellán, con uso de todos los atributos y honores. El Padre Castro conoce, en el Colegio Máximo de San Miguel, al R.P. Vicente Sauras, de quien, seguramente escucho la historia viva de la fundación de la Iglesia San José, y cuyo nombre impondrá al colegio parroquial que crearía luego. En el año 1956, cuando un incendio destruyó parte de las instalaciones de la Escuela Nº 64, abrió las puertas de la vieja casa parroquial, para que un numeroso grupo de chicos pudiera seguir estudiando en ella. Surge así la idea de crear en la localidad de un colegio religioso, y mediante festivales, donaciones y aportes desinteresados de la comunidad, se procede a la remodelación de la casa dando lugar al funcionamiento de las primeras aulas, bajo el lema de “Una Obra de Todos para Todos” embrión de lo que sería luego el Colegio Vicente Sauras. En el año 1963 comienza a funcionar el Jardín de Infantes, hasta que por Resolución Nº 09684 el Ministerio de Educación de la Provincia. De Buenos Aires el 9 de marzo de 1964 le otorgó el reconocimiento oficial a la escuela primaria, año a partir del cual se constituyó una Comisión de Padres, quienes cooperaron para que tan magnifique obra creciera. En 1965, estaba terminada la estructura de cemento armado para la nueva edificación de la Escuela que continuo creciendo ininterrumpidamente. En el año 1968 se lograba el reconocimiento oficial del jardín de infantes. En el año 1967, el Padre Castro es nombrado Vicario General de la Diócesis de Avellaneda, por el Administrador Apostólico Monseñor E. Pironio y confirmado un año después por Mos. Antonio Quarracino. En tanto en el mes de abril de 1969 asume como párroco de la Iglesia de la Asunción, Catedral de la Ciudad, dejando en manos de otro Sacerdote a la Parroquia San José Díos, quiso premiar su vocación Mariana, y llevó su alma un quince de agosto, a las 15 horas, día de la Santísima Virgen, en el año 1973 cuando asistía a las ceremonias conmemorativas. Sus restos descansan junto al altar de la Iglesia San José de Villa Dominico, donde la providencia lo puso para desarrollar su intensa y fecunda labor pastoral. La Ciudad de Avellaneda lo recuerda con su nombre impuesto a una plazoleta de la Avenida Mitre, entre Pavón y Maipú, mientras perdura en el recuerdo de todos los que en Dominico le conocieron y supieron de su inmensa bondad. Además, a solicitud del Consejo Vecinal de Villa Dominico, se le impuso su nombre a una plazoleta en la Avenida Ramón Franco, en Villa Dominico.
.- Raúl Fernández

3 comentarios:

carlos dijo...

el padre Castro es parte de mi niñes, lo recuerdo altisimo cuando se metia la sotana dentro del pa talon y venia a jugar al futbol con los pibes, calzaba como 45era el unico que podia tranquilizar a Juancito el loco, la tenia a mi tia Tona como madrina de los chicos que no tenian ni madrina un recuerdo gratisimo.
Carlos

Guillermo Duran dijo...

Yo me acuerdo del Padre Castro. En el 68 empece jardin de infantes en el Vicente Sauras y egrese de 7mo grado en el 75. Lo vi jugando al football con los chicos y los padres en los pic-nic escolares. Un grande de verdad. Se cuenta que una vez le faltaron el respeto en la calle dos "borrachines", se arremango y los c... a trompadas. Despues los metio en la iglesia y los confesó. Como dije antes, un grande!!!

María Isabel castro Duguet dijo...

Soy sobrina directa de Monseñor Ramón Castro,hija del hermano que lo siguió a él en 1 año y siete meses, mi padre Narciso Justo Mauricio Castro. Escribo porqu la persona que creó este blog cometió errores, los cuales podrían haber sido subsanados si hubiera recurrido a las fuentes. Mi abuela se llamaba Serafina y no Josefina, mi tío que para mí será siempre "Moncho", como en españa se los apoda a los llamados Carmelo, perdió a su padre alos 9 años y no a los 11. mi abuelo Antonio castro Falleció el 9 de octubre de 1929 y como mi tío nació el 25 de febrero de 1920 no podía tener nunca 11 años, además ingresó al Seminario a la edad de 14 años. Con su madre viuda muy joven y 7 hermanos en total que tenía en ese momento, puesto que mi tío Guillermo Castro falleció a los 6 años de sarampión no fue conocido por el padre Castro, el 2de de los hermanos mayores. Teodoro Raymundo Castro fue el sostén de la familia ejerciendo la profesión de sastre de mi abuelo y, el anteúltimo de los hermanos Ubaldo Marcelo Guillermo Castro, era el encargado de viajar a Devoto y llevarle alimentos, elementos de higiene personal los zapatos remendados y las sotanas remendadas por mi tío Mundo (Raymundo, el que antes mencioné). Sus últimas misa que ofició en la Catedral Provisoria sita en la capilla de María Auxiliadora, las hizo sentado, debido a los mareos y demás consecuencias que le ocasionatron 1 aneurisma cerebral que por su ubicación, no pudo ser operado. A pesar de eelo y conociendo su situación, no quiso faltar a esa hermosa ceremonia que se realizaba todos los 15 de Agosto con motivo del Día de la Patrona de Avellaneda "Nuestra Sra. de la Asunción". Desde el fallecimiento de mi tía, la única y menor hermana mujer de mi tío Moncho y de mi tío Ubaldo que vivía conmigo, soy la única que concurre a la Parroquia san José (cuando mi salud me lo permite). Si quiere saber más sobre él, su vida, sus obras, la de gente que salvó física y emocionalmente, sus anécdotas y la verdadera función por la cual se preocupó por edificar el Colegio Parroquial, del inmenso cariño que le tengo, por que fue, es y será un Cura de Verdad y consagrado a Mará, acudan a mí. María Isabel Castro Duguet, 14.647.279, TE: 4252-7959.